lunes, 19 de diciembre de 2016

Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva son los siguientes:
  1. El hábito de la pro actividad nos da la libertad para poder escoger nuestra respuesta a los estímulos del medio ambiente. Nos faculta para responder de acuerdo con nuestros principios y valores. En esencia, es lo que nos hace humanos y nos permite afirmar que somos los arquitectos de nuestro propio destino.
  2. Comenzar con un fin en mente hace posible que nuestra vida tenga razón de ser, pues la creación de una visión de lo que queremos lograr permite que nuestras acciones estén dirigidas a lo que verdaderamente es significativo en nuestras vidas.
  3. Poner primero lo primero nos permite liberarnos de la tiranía de lo urgente para dedicar tiempo a las actividades que en verdad dan sentido a nuestras vidas. Es la disciplina de llevar a cabo lo importante, lo cual nos permite convertir en realidad la visión que forjamos en el hábito 2.
  4. Pensar en Ganar-Ganar nos permite desarrollar una mentalidad de abundancia material y espiritual, pues nos cuestiona la premisa de que la vida es un “juego de suma cero” donde para que yo gane alguien tiene que perder.
  5. Buscar entender primero y ser entendido después es la esencia del respeto a los demás. La necesidad que tenemos de ser entendidos es uno de los sentimientos más intensos de todos los seres humanos. Este hábito es la clave de las relaciones humanas efectivas y posibilita llegar a acuerdos de tipo Ganar-Ganar.
  6. Sinergizar es el resultado de cultivar la habilidad y la actitud de valorar la diversidad. La síntesis de ideas divergentes produce ideas mejores y superiores a las ideas individuales. El logro del trabajo en equipo y la innovación son el resultado de este hábito.
  7. Afilar la sierra es usar la capacidad que tenemos para renovarnos física, mental y espiritualmente. Es lo que nos permite establecer un equilibrio entre todas las dimensiones de nuestro ser, a fin de ser efectivos en los diferentes papeles (roles) que desempeñamos en nuestras vidas.

1. ser pro activo

El psiquiatra Viktor Frankl estuvo encerrado en campos de concentración de la Alemania nazi. Con la excepción de su hermana, perdió a toda su familia. El propio Frankl fue sometido a innumerables humillaciones, sin estar nunca seguro de si en el momento siguiente lo llevarían a la cámara de gas.
Un día, desnudo y solo en una pequeña habitación, empezó a tomar conciencia de lo que denominó “la libertad última”, esa libertad que sus carceleros no podían quitarle. Podían controlar todo su ambiente, hacer lo que quisieran con su cuerpo, pero el propio Viktor Frankl era un ser autoconsciente capaz de ver como observador su propia participación en los hechos. Su identidad básica estaba intacta. En su interior él podía decidir de qué modo podía afectarle todo aquello.
En las más degradantes circunstancias imaginables, Frankl usó el privilegio humano de la autoconciencia para descubrir un principio fundamental de la naturaleza del hombre: entre el estímulo y la respuesta, el ser humano tiene la libertad interior de elegir.


2. comenzar con un fin en mente

Comenzar con un fin en mente significa saber adónde se está yendo, de modo que se pueda comprender mejor dónde se está, y dar siempre los pasos adecuados en la dirección correcta.
Muchas veces las personas se encuentran logrando victorias vacías, éxitos conseguidos a expensas de cosas que súbitamente se comprende que son mucho más valiosas. Personas de todas las clases sociales a menudo luchan por lograr ingresos más altos, más reconocimiento o un cierto grado de competencia profesional, solo para descubrir que su ansiedad por alcanzar la meta les ha privado de cosas que realmente importan y que ya han quedado fuera de sus posibilidades.
Cuán distinta es nuestra vida cuando sabemos qué es lo verdaderamente importante para nosotros, y, manteniendo ese cuadro en mente, actuamos cada día para ser y hacer lo que en realidad nos interesa. Si la escalera no está apoyada en la pared correcta, cada paso que demos no hará más que acercarnos antes al lugar erróneo. Podemos estar muy atareados, podemos ser muy eficientes, pero solo seremos también verdaderamente efectivos cuando empecemos con un fin en mente.


3. poner primero lo primero

Uno de mis ensayos favoritos es The Common Denominator of Success, escrito por E. M. Gray. Este autor pasó su vida buscando el denominador que comparten todas las personas de éxito. Encontró que ese denominador común no era el trabajo duro, la buena suerte ni la habilidad para relacionarse con otras personas, aunque todos esos factores tenían importancia. El factor que parecía trascender a todos los otros materializa la esencia del tercer hábito: poner primero lo primero.
“La persona de éxito tiene el hábito de hacer las cosas que a quienes fracasan no les gusta hacer —observó—. No necesariamente le gusta hacerlas. Pero su disgusto está subordinado a la fuerza de sus propósitos”.
El primer y segundo hábitos son absolutamente esenciales y prerrequisitos del tercero. Uno no puede pasar a centrarse en lo importante sin tomar primero conciencia de su propia naturaleza proactiva y desarrollarla. No se puede pasar a lo importante sin tomar primero conciencia de los propios paradigmas y sin comprender cómo hay que cambiarlos y alinearlos con lo que consideramos importante. No se puede pasar a lo importante sin una visión de la contribución singular que a uno le corresponde realizar, y sin ponerla en el centro de todo.


4. pensar en Ganar-Ganar

En toda interacción humana existen cinco paradigmas:

  • Ganar-Perder
  • Ganar-Ganar
  • Perder-Ganar
  • Perder-Perder
  • No hay trato.

De estas cinco filosofías, ¿cuál es la más efectiva? La respuesta es “Depende”. Si ganamos un partido de fútbol, ello significa que el otro equipo ha perdido. Si uno trabaja en una oficina regional que está a kilómetros de distancia de otra oficina regional, y entre las dos oficinas no existe ninguna relación funcional, tal vez resulte deseable competir en una situación Ganar-Perder para estimular el negocio. Pero no pretenderemos establecer una situación Ganar-Perder cuando se necesita la cooperación de personas o grupos para alcanzar el máximo éxito posible.
Sin duda, hay un lugar para el pensamiento del tipo Ganar-Perder en situaciones verdaderamente competitivas y de baja confianza. Pero la mayor parte de la vida no es una competición. No tenemos por qué vivir compitiendo con nuestro cónyuge, nuestros hijos, nuestros colaboradores, nuestros vecinos, nuestros amigos. Sería ridículo preguntar: “¿Quién está ganando en su matrimonio?”. Si no están ganando los dos miembros de la pareja, no está ganando ninguno.
La mayor parte de la vida es una realidad interdependiente, no independiente. La mayoría de los resultados a los que uno aspira dependen de la cooperación con otros. Y la mentalidad de Ganar-Perder no conduce a esa cooperación.
Ganar-Ganar significa que los acuerdos o soluciones que se dan en las interacciones entre personas son mutuamente beneficiosos, mutuamente satisfactorios. Con una solución Ganar-Ganar todas las partes se sienten bien por la decisión que se toma, y se comprometen con un plan de acción.


5. buscar primero entender, luego ser entendido

Suponga el lector que tiene problemas en la vista y decide visitar a un oculista. Después de escuchar breve mente su queja, el oculista se quita las gafas y se las entrega.
—Póngase estas —le dice—. Yo he usado este par de gafas durante diez años y realmente me han sido muy útiles. Tengo otro par en casa; quédese usted con este.
El lector se las pone, con lo cual su problema se agrava.
—¡Veo fatal! —exclama usted—. ¡No veo nada!
—¿Por qué no le sirven? A mí me han dado un resultado excelente. Ponga algo más de empeño.
¿Qué probabilidad existe de que vuelva a ese oculista la próxima vez que necesite ayuda? Creo que no muchas. No se puede confiar en alguien que no diagnostica antes de prescribir.
Cuando nos comunicamos con otras personas ocurre lo mismo. Tenemos tendencia a precipitarnos, a arreglar las cosas con un buen consejo. Pero a menudo no nos tomamos el tiempo necesario para diagnosticar, para empezar a comprender profunda y realmente el problema.
Si tuviera que resumir en una sola frase el principio más importante que he aprendido en el campo de las relaciones interpersonales, diría lo siguiente: “Busque primero entender, luego ser entendido”. Este principio es la clave de la comunicación interpersonal efectiva.
Escuchar con empatía. Buscar primero entender supone un cambio de paradigma muy profundo. Lo típico es que primero procuremos ser comprendidos. La mayor parte de las personas no escuchan con la intención de comprender, sino para contestar. Están hablando o preparándose para hablar. Lo filtran todo a través de sus propios paradigmas, leen su autobiografía en las vidas de las otras personas. “¡Oh, sé exactamente cómo se siente!”. “He pasado por lo mismo. Permítame que le cuente mi experiencia”.


6. la sinergia

La sinergia está en todas partes en la naturaleza. Si uno planta juntos dos vegetales, las raíces se entremezclan y mejoran la calidad del suelo, de modo que las dos plantas crecen mejor que si estuvieran separadas. Si adosamos dos trozos de madera, podrán sostener un peso mucho mayor que la suma de los pesos que sostienen ambos trozos separadamente. El todo es más que la suma de sus partes. Uno más uno es igual a tres o más.
El desafío consiste en aplicar en nuestras interacciones sociales los principios de la cooperación creativa que nos enseña la naturaleza. El ejercicio de todos los otros hábitos nos prepara para el hábito de la sinergia.



7. afilar la sierra

Suponga que se encuentra con alguien que trabaja febrilmente en el bosque, talando un árbol con una sierra.

¿Qué está haciendo? le pregunta.
¿No lo ve?  responde él con impaciencia. Estoy cortando este árbol.
¡Se le ve exhausto! exclama usted. ¿Cuánto tiempo hace que trabaja?
Más de cinco horas, y estoy molido. Esto no es sencillo.
¿Por qué no hace una pausa durante unos minutos y afila la sierra? le pregunta. Estoy seguro de que cortaría mucho más rápido.
No tengo tiempo para afilar la sierra dice el hombre enfáticamente. Estoy demasiado ocupado serrando.

El hábito 7 consiste en dedicar tiempo para afilar la sierra. Engloba a todos los otros hábitos del modelo de los 7 hábitos porque es el que los hace posibles. Significa preservar y realzar el mayor bien que usted posee: usted mismo. Significa renovar las tres dimensiones de su naturaleza: la física, la espiritual y la mental.
La dimensión física supone cuidar efectivamente nuestro cuerpo: comer el tipo correcto de alimentos, descansar lo suficiente y hacer ejercicio con regularidad. La renovación de la dimensión espiritual proporciona liderazgo a nuestra propia vida. Está altamente relacionada con el segundo hábito (comenzar con un fin en mente) y tiene en cada persona un carácter muy diferente. Por último, la educación (la educación continua, que sin cesar pule y amplía la mente) es una renovación mental vital. A veces implica la disciplina externa del aula o programas de estudio sistematizados; pero no siempre tiene que ser así. Las personas pro activas pueden imaginar muchos modos de educarse.